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News title Con apoyo de AECID, Cruz Roja Colombiana y Española aliados en la reducción del impacto de la contaminación por armas en seis departamentos del país

Date of publication of the news item 23/04/2015 - 00:00

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Summary of the news La noche del diciembre de 2013, Lorena salió al parque principal del municipio de Inzá, en el departamento del Cauca, para celebrar la graduación de amigos y amigas del colegio y de su hermano, quien un mes atrás había sobrevivido a un accidente y aún estaba en proceso de recuperación.


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Tomaban un café en la calle cuando un vehículo que estaba estacionado a un lado de la plaza explotó, esparciendo por la plaza a todas las personas allí presentes, dejando destrozos, mucha confusión y desesperación.

¨La explosión de la bomba nos separó, mi hermanito se fue lejos. Me paré y yo veía que estaba bien pero no encontraba a mi hermanito...se fue la energía, estábamos atontados, sordos por la explosión...luego nos encontramos y con un celular lo alumbraba para ver que estuviera bien. Yo no sentí las esquirlas que se enterraron en mis piernas, cuando lo vi me asusté, nos fuimos para el hospital y nos remitieron para Popayán¨. Así recuerda Lorena los momentos posteriores a la explosión de un carro bomba abandonado por actores armados en el casco urbano del municipio de Inzá hace más de un año, el cual dejó 9 personas muertas y 40 heridas.

Su madre, doña María, apenas escuchó la explosión intentó salir a buscarlos pero su esposo la detuvo. ¨Yo llamaba a mis hijos y el celular...en buzón. Ese día la situación para nosotros fue impresionante; a la madrugada mi hija me llamó y me dijo ´mamita estese tranquila que mi hermano y yo estamos bien, estamos en el hospital pero bien...hay gente que está peor que nosotros...  Desde ahí nos cambio la vida¨.

Desde hace más de un año, Liliana y su familia reciben el apoyo de Cruz Roja Española y Colombiana, a través del Convenio Reducción de Impacto por Contaminación por Armas en Víctimas Civiles, conocido como CPA, ejecutado en dieciocho departamentos del país, seis de los cuales cuentan con financiación de la Cooperación Española, a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo, AECID.

A través de este convenio, que se encuentra en fase de cierre, el equipo del CPA ha trabajado en el fortalecimiento del sistema local y nacional de respuesta, preventiva y posterior, frente a los accidentes de personas civiles provocados por la contaminación por armas explosivas en el territorio colombiano. Esta iniciativa ha permitido ampliar las acciones que en la material viene desarrollando la Cruz Roja Colombiana desde hace 18 años, en coordinación con el Comité Internacional de la Cruz Roja; desde 2007con el apoyo de Cruz Roja Española y de la AECID.

Hasta la fecha, el convenio ha apoyado cerca de 2.500 víctimas y cientos de comunidades en riesgo, quienes reciben acompañamiento mediante dos componentes prioritarios del programa, uno de atención a víctimas y otro, de educación para la prevención.

La Cooperación Española se ha vinculado mediante el financiamiento de actividades en seis departamentos: Antioquia, Bolívar, Cauca, Córdoba, Chocó y Valle del Cauca. En atención a víctimas, el programa realiza acompañamiento psicológico y facilita el acceso a las rutas que ofrece en Gobierno Nacional, con el fin de contribuir a la rehabilitación física y psicológica de la persona afectada y de su familia y lograr su integración a la vida en comunidad.

Proporciona primeros auxilios psicológicos y comunitarios, asesora y acompaña a las víctimas en trámites para la exigibilidad de sus derechos ante el Estado, brinda un aporte económico para alojamiento y alimentación y gestión de citas médicas y medicamentos, según las necesidades de cada persona y su familia. Así lo explicó Carlos Alberto Giraldo, director general de Doctrina y Protección de la Cruz Roja Colombiana. ¨Con este apoyo hemos podido generar un programa integral alrededor de las víctimas directas e indirectas y su familia¨, manifestó.

Educar para prevenir

Otro de los ejes fundamentales del programa es la prevención del riesgo. El equipo del CPA realiza talleres de formación, encuentros y actividades lúdicas y pedagógicas con personal voluntario de la Cruz Roja, docentes y líderes locales que hacen las veces de multiplicadores y con la población en general, especialmente con niños y niñas.

Para el caso del municipio de Inzá, una de las formas de medir resultados es el hecho de que ¨aquí el número de víctimas es mucho menor que en otros lugares, la gente aplica la prevención¨, según lo manifestó Orlando Marulanda, voluntario de la Cruz Roja en Inzá hace más de 15 años, formado como multiplicador en su municipio.

¨La comunidad es capacitada sobre cómo actuar frente a la presencia de minas o artefactos que abandonan los actores armados¨, manifestó el voluntario. Destacó el papel de las comunidades indígenas, las cuales se vinculan como voluntarios y voluntarias de la institución y contribuyen a la misión de salvar vidas.

¨El trabajo con pueblos indígenas es coordinado con autoridades; hemos reconocido la organización local, respetando sus creencias, cultura, forma de vida y nos adaptamos a sus condiciones sin vulnerar los protocolos de la Cruz Roja¨, enfatizó Marulanda.

Uno de los sectores poblacionales que más riesgo afrontan en la comunidad, son los niños y las niñas. Luz Marina Pencue, habitante de San Andrés de Pisimbalá y multiplicadora del programa, explicó que a ellos y ellas se les enseña a cuidarse jugando. ¨Si encuentran un juguete abandonado o algo parecido a avión en un árbol o en cualquier lugar y no es usual que esté allí, se les explica que no debe tocarlo porque puede ser peligroso¨.

Entre los resultados más destacados del convenio están un total de 539 víctimas directas y 1.899 indirectas atendidas, se han formado 13.677 personas en educación de riesgos de minas y sensibilizado en derechos de las víctimas a 1.526 funcionarios públicos relacionados con las rutas de atención para el acceso a los derechos. Entre el voluntariado vinculado al programa, 483 personas fueron capacitadas como multiplicadoras y 1.208, sensibilizadas sobre el tema.

El programa se encuentra en su etapa final, sin embargo, la necesidad de mantener el acompañamiento a estos procesos sigue siendo prioridad, pues de darse el desminado humanitario, manifestó Giraldo, esto tardaría al menos tardaría 10 años; por otra parte, ¨existen muchas zonas que han sido minadas por otros actores diferentes a las FARC, dejando en riesgo a cientos de comunidades, especialmente en la parte rural, y es aquí que con el apoyo de la Cooperación con España es muy significativo, pues nos permite dar asistencia de una forma sistémica y sistemática¨, expresó.

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