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Simona, la mujer que hila vida en La Guajira

Resumen de la noticia

En la comunidad de Villa del Rosario número 7, en zona rural de Uribia, las manos de Simona Pimienta rara vez están quietas. A sus 73 años, alterna sus días entre el tejido, el acompañamiento a mujeres gestantes y el cuidado de su hijo con discapacidad.

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A veces sostiene agujas e hilos de colores. Otras veces toma la mano de una mujer que está por convertirse en madre. En medio del calor y el viento de La Guajira, su rutina transcurre entre conversaciones, cuidados y saberes que han viajado de generación en generación.

Simona es mujer wayuu, partera y sabedora tradicional. Desde hace años, su conocimiento ancestral se ha convertido en un punto de apoyo para mujeres de la comunidad que buscan orientación durante la gestación y la maternidad.

Sentada bajo una enramada, mientras entrelaza mochilas wayuu, habla sobre señales de alarma en la gestación, prevención y autocuidado. Lo hace en conversaciones cotidianas, muchas veces rodeada de otras mujeres que aprenden tejido mientras la escuchan e intercambian experiencias y saberes. “Una mujer embarazada necesita que la escuchen”, dice con voz tranquila.

Su historia comenzó mucho antes de llegar a Villa del Rosario #7. Desde niña aprendió, a través de las mujeres mayores de su comunidad, conocimientos relacionados con la gestación, el parto y el cuidado. Aprendió observando, escuchando conversaciones en wayuunaiki y acompañando prácticas tradicionales que no suelen escribirse en libros, pero que permanecen vivas en la memoria de las familias. Con el tiempo, ese aprendizaje se convirtió en su vida diaria.

Cuando salió de su territorio y llegó a esta comunidad de Uribia, asegura que no trajo muchas pertenencias consigo, pero sí el conocimiento que había construido durante décadas. Al principio, recuerda, hubo distancia y desconfianza. Poco a poco, algunas mujeres comenzaron a acercarse para pedirle consejo durante sus embarazos. Así empezó a consolidar su papel dentro de la comunidad en Uribia, conocido como el corazón de la cultura Wayuu. Allí, en este municipio de La Guajira, el índice de pobreza multidimensional es del 80%; el 97% de la población es indígena y tiene unos altos flujos de población migrante proveniente de Venezuela.


 

Su trabajo actualmente también hace parte de un esfuerzo más amplio que busca reducir las brechas históricas de acceso a la salud en comunidades wayuu y la población migrante venezolana en Uribia.

A través del proyecto “Respuesta humanitaria para población refugiada y migrante venezolana en Colombia y la República Bolivariana de Venezuela”, financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) e implementado por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), se fortalecen rutas de atención en salud con enfoque étnico y diferencial, acciones de vigilancia basada en la comunidad y procesos de prevención en salud materna en Uribia, uno de los municipios más apartados de la frontera colombo-venezolana.

Hoy, Simona participa en encuentros comunitarios donde combina el tejido con espacios de orientación sobre salud materna. Mientras enseña puntadas y figuras tradicionales, también conversa sobre signos de alarma como sangrado vaginal, dolor de cabeza, zumbidos en los oídos, inflamación de manos, pies o cara y ausencia de movimientos del bebé. Insiste a las mujeres y a sus familias en la importancia de buscar atención en salud inmediata y de acceder a los controles prenatales, y aclara que su labor no reemplaza la atención hospitalaria. Por el contrario, trabaja de manera articulada con procesos de salud comunitaria, siendo un enlace entre las mujeres de su comunidad y los servicios de salud.

Desde hace tres años integra la Red Comunitaria de Salud Ayatajirawa´a, una red de líderes y lideresas comunitarias que participa en la identificación temprana de riesgos y en la orientación a familias en comunidades de difícil acceso. Su trabajo también se conecta con espacios como el curso de preparación para la maternidad y la paternidad, denominado “Tu Mmaleiwakira – Nacer nuevamente del vientre de la madre”, donde mujeres gestantes y sus familias reciben orientación sobre el cuidado prenatal, parto y posparto desde una perspectiva intercultural.

Además de su trabajo como partera y lideresa, Simona dedica buena parte de su tiempo al cuidado de su hijo. Una responsabilidad que, según explica, hace parte de la misma idea de cuidado que ha guiado su vida. En la comunidad, varias mujeres destacan el acompañamiento que brinda durante el embarazo y los espacios de aprendizaje que lidera. Algunas jóvenes, incluso, han comenzado a replicar parte de las enseñanzas que reciben en los encuentros.

Mientras organiza los hilos sobre sus piernas y continúa tejiendo, Simona explica por qué sigue trabajando a su edad. “Mientras mis manos puedan tejer, puedo enseñar”, afirma.

Historias como la suya reflejan parte del impacto que buscan fortalecer las rutas integrales de atención en salud en Uribia. De acuerdo con cifras del proyecto, a corte de mayo de 2026, 1.164 personas han accedido a más de 6.536 servicios de salud, entre ellas 152 mujeres gestantes vinculadas a la ruta materno-perinatal, además de 412 niñas, niños, adolescentes y 84 personas mayores de 60 años en condición de vulnerabilidad y sin afiliación al sistema de salud.

En Villa del Rosario #7, las manos de Simona siguen moviéndose despacio sobre los hilos de colores. Entre tejidos, conversaciones y acompañamientos, continúa sosteniendo una práctica que conecta saber ancestral, cuidado comunitario y prevención en salud. Porque, en esta parte de La Guajira, muchas veces el cuidado empieza así: con alguien dispuesto a escuchar.


 

Fecha

04/06/2026 - 22:05

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Temática

AMÉRICA LATINA Y CARIBE Salud Países Andinos y Cono Sur Colombia OCE Colombia

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